mi plan es del todo sencillo: hay gente que tiene momeria y gente que no, y hay gente que va a ser vieja y gente que no, como hay gente que va a morir y gente que va a morir. A todos, a cualquiera de ellos, les sirve el recuerdo.
Les sirve o no, pero les gusta, o no.
La idea de escribir unas memorias por si muero o despierto simplemente viejo empezó a ocurrírseme estos días, el martes pasado, más precisamente, cuando viajaba en colectivo. El colectivo es el paisaje de la mayoría de mis sueños.
El paisaje de sueños dormidos, a veces, y sueños despiertos por mil. Pero
ahora me gustaría hablar un poco de este proyecto, que es más ambicioso de lo que podría imaginarse uno mismo. Mi idea fue ir escribiendo mis memorias a corto plazo, algo así como mi queridísimo crónica, pero después cada tanto me invade la gana de escribir recuerdos. Y por eso decido formal y gráficamente, en este sencillo pero emotivo acto -como dice mi padre- acotarme a los hechos recientes siempre que mi cabeza no se dispare en otra dirección.
Callar a la cabeza sería el error.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario